Principios

 

En Biblos Idiomas, siguiendo con nuestros conceptos del aprendizaje de idiomas y nuestra forma tradicional de afrontar la enseñanza, seguimos una serie de principios básicos que rigen la actuación de nuestros profesores y establecen un nivel de exigencia a nuestros alumnos, y de estos con la academia.

Principios básicos

Desafío constante

Cuando el estudio se formaliza, y aparecen los créditos y los cursos y los certificados y las notas y los diplomas y los niveles… Es muy común observar que el alumno pierde de vista el objetivo real, y confunde sus verdaderos intereses – su objetivo racional, conocer un idioma – con su interés a corto plazo, que consiste en superar la prueba sin más. Esta tendencia del alumno se ve favorecida por la tendencia que los profesores tienen a repetir patrones – exámenes, temas, actividades -, permitiendo que los alumnos se adaptaen, en especial en relación con los exámenes, cuyas preguntas suelen repetirse, tanto en formato como en contenido. Es también importante, para que nuestros certificados y exámenes de nivel no pierdan valor – y por tanto el esfuerzo de muchos alumnos por superar nuestros cursos -, que todos aquellos que realizan nuestras pruebas se enfrenten a un desafío equivalente. El principio de desafío constante, por tanto:

  • Obliga al profesorado a renovarse continuamente.
  • Obliga a los alumnos a valerse con la información aprendida y el esfuerzo individual, en lugar de buscar atajos con información privilegiada – apuntes o tests de otros años.
  • Permite que nuestros alumnos puedan repetir los cursos y actividades impartidos para reforzar un curso de nivel superado hace tiempo (o superar un nivel cuyo curso suspendió), sin reducir – dentro de lo posible – el reto frecuente que cada clase debe suponer para el alumno.

Para adultos

En Biblos Idiomas nos centramos en aprovechar la capacidad de aprendizaje adulta. Esta capacidad incluye la memoria y otras habilidades brutas del joven – creciente desde la edad infantil hasta los 30-40 años, momento en que ésta decrece – y la eficiencia en el uso de recursos que se obtiene con el uso – creciente hasta bien entrada la edad adulta -, complementando la segunda a la primera cuando ésta disminuye, de forma que la capacidad de aprender en su conjunto no disminuye de forma significativa hasta la tercera edad. Durante años se ha afirmado, entre otras cosas, que el aprendizaje de un idioma extranjero deber ser como el de un niño – contacto constante pero sin necesidad de estudiar. Sin embargo, parece evidente que la capacidad de un adulto mejora en ciertos aspectos a la de un niño, ya que el conocimiento adquirido fuera de la niñez tiene un componente de raciocinio y estudio que se puede explotar, utilizando el esfuerzo personal para acelerar el aprendizaje y mejorar el conocimiento.

Para niños

Estamos tan habituados al método de inmersión suave (por llamarlo de alguna forma), que todos conocemos a niños (prácticamente bebés) que pierden dinero en academias jugando y cantando en otro idioma algunas horas a la semana, sin aprender nada permanente; o niños explotados en clases y campamentos para aprender un idioma sin un método apropiado; o incluso hijos de padres de diferentes idiomas (o hijos extranjeros adoptados por padres españoles) que no aprovechan para conocer uno de esos idiomas (o para mantener el idioma que ya sabían) con buen nivel, al no mantener un contacto duradero y de obligación con éste. Mientras que ciertas estrategias innovadoras tienen sentido con los adultos, no los tienen tanto con los niños. En Biblos Idiomas mantenemos nuestros principios de inmersión intensiva y aislamiento lingüístico, adaptando nuestro concepto de la obligación al de la imposición social, haciendo partícipes a los padres y familiares que les rodean de la necesidad de mantener un entorno continuo en el idioma.

El bilingüismo posible

Es frecuente escuchar que un adulto jamás llegará a un nivel bilingüe; tanto quizá como que todos parecen tener un conocido o familiar bilingüe. Desde Biblos Idiomas tomamos a los supuestos bilingües ya de adultos con gran escepticismo, ya que la pronunciación – según el oido y la capacidad de reproducir sonidos de la persona -, las expresiones, gramática o léxico pueden delatar rápidamente al hablante no nativo, e incluso al nativo bilingüe poco habituado al uso de alguno de sus primeros idiomas. Sin embargo, creemos que la realidad muestra que un nivel gramatical y léxico casi bilingüe – incluso mejor que hablantes nativos poco cultos del idioma – es posible. Nuestro método de enseñanza se basa en la idea de que el límite lo pone el alumno. La pregunta clave, por tanto, es si uno necesita o está interesado en llegar al máximo nivel a pesar del coste en tiempo (que muchas veces también supone dinero), o si merece más la pena dedicar el tiempo a otras actividades o estudios, incluidos otros idiomas, cuyo aprendizaje en niveles menos exigentes ofrece una mayor eficiencia.

 

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